Sinópsis
mayo 24, 2006
La Nueva Canción Chilena produjo, antes y durante el Gobierno de Salvador Allende, un repertorio de temas orientados a crear conciencia sobre la historia del movimiento popular y las responsabilidades planteadas por la vía chilena al socialismo. Este movimiento musical se convirtió en la crónica de las luchas sociales de una época de gran efervescencia política y reivindicativa al entregar una voz crítica a los protagonistas de la historia, ese grupo que comúnmente resulta opacado a causa de la figuración que adquieren las acciones de la élite dirigente.
Su existencia y perduración se puede constatar hasta el día de hoy en conciertos y recitales, donde gran parte de este repertorio es coreado tanto por los jóvenes de ayer como por los de hoy. Se puede advertir también que la influencia de artistas como Víctor Jara, es parte fundamental en el trabajo musical de un buen número de creadores chilenos (Los Prisioneros, Bunkers, Álvaro Henríquez, etc.).
Esta presencia continua de la Nueva Canción Chilena en nuestro entorno, inevitablemente provoca la necesidad de dar a conocer este fenómeno a las nuevas generaciones y aquellos que lo desconocen por otras razones. Pues aún este rasgo de nuestra historia es parte de un mito que no nos permite entender las razones de su visibilidad incluso en nuestros días. Es parte de nuestra historia y, por lo tanto, nuestra memoria, ahí unas de las razones de nuestros impedimentos para conocernos a nosotros mismos, porque el presente no es únicamente lo contemporáneo, es una herencia y también el resultado de una serie de transformaciones que hay que reconstruir.
Resulta imprescindible por lo tanto realizar un recorrido que de muestra explícita de las razones, y forma(s) cómo la Nueva Canción Chilena se hizo parte del Gobierno de la Unidad Popular, apoyando su proyecto desde la campaña, formando parte activa durante su gobierno y defendiéndolo ante la amenaza y posterior irrupción del Golpe de Estado.